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Este pin estaba en el lugar del reportero
policiaco en turno cuando estuve en
El Imparcial. La publiqué en Instagram
hace un año. |
Hoy se cumplen ocho años de la desaparición de Alfredo
Jiménez Mota, reportero del periódico El Imparcial, de Hermosillo, Sonora. Dos
mil 922 días, según el contador que diariamente aparece en la portada.
Conforme la cifra marcada en el contador se hace más grande,
las esperanzas de que el caso sea esclarecido se vuelven menores.
Empecé a trabajar a El Imparcial en agosto de 2009, cuatro
años con cuatro meses después de la desaparición de Alfredo. La estancia de él
en la empresa ya era solo un recuerdo que sobrevivía gracias al ya mencionado
contador en portada, una lona vieja en un pasillo, la fotografía que los
editores incluyen en alguna página interior y el pin que ilustra este post.
Durante mi paso por el periódico, poco supe del caso. Muchos
de quienes fueron sus compañeros siguen ahí, algunos me platicaron cómo se
vivieron los días posteriores a su desaparición, pero fue todo.
Se fue el priista Eduardo Bours, quien era gobernador de
Sonora al momento de la desaparición. Llegó el panista Guillermo Padrés y las
cosas siguen tal cual.
También se fueron dos presidentes de la república que
salieron del PAN: Vicente Fox y Felipe Calderón. Ahora está el priista Enrique
Peña Nieto. ¿Será en este sexenio cuando al fin se aclare el caso de Alfredo?
Como cada 2 de abril, El Imparcial publica una editorial de
Juan Fernando Healy Loera, presidente de Periodicos Healy, recordando a Alfredo
Jiménez Mota, quien fuera el reportero de la fuente policiaca y temas de narcotráfico.
También se publica una entrevista a los padres del
periodista, José Alfredo Jiménez Hernández
y Esperanza Mota Martínez, realizada por la reportera Yesicka Ojeda.
Lo publicado entre un año y otro no ha cambiado mucho, los
papás de Alfredo piden que se retome el caso, ya que en los primeros años la Subprocuraduría
de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (Siedo) le dio
seguimiento oportuno, pero después se estancó.
Es a ellos a quienes les ha tocado lo más difícil. Al leer
sus palabras se nota la desesperación. "Queremos que nos digan qué pasó
con Alfredo, antes de que fallezcamos", dijo José Alfredo Jiménez
Hernández.
Lo peor que puede ocurrirle al gremio periodístico es la apatía. En
nosotros está el no permitir que el caso de Alfredo Jiménez Mota siga siendo
una nota anual. Debemos recordar los asesinatos de los periodistas sonorenses Marco
Antonio Ávila, Pascual Tarín y Pablo
Ruelas.
Se debe exigir y las autoridades tienen que hacer lo que les corresponde. Así tiene que ser, no solo para que los padres de Alfredo encuentren por fin la calma, sino para que los reporteros de Sonora y México trabajen con seguridad.
Espero que llegue el 2 de abril en que leamos algo diferente
en el periódico.